Recuerdo el primer corte que vi: el tallo cedió con un chasquido limpio y, de inmediato, el aire se llenó de un dulzor vegetal, fresco, casi crujiente. La zafra dejó de ser una palabra bonita para convertirse en una experiencia física en la finca ecológica de Las Vegas donde donde cortamos algunas cañas de variedad blanca criolla originarias de Guinea. Entendí que aquí el tiempo no se mide en horas, sino en madurez de azúcar.
Del campo al alambique, pasando por una mesa de trabajo y coctelería en mitad de la plantación.
Seguí el rastro de la caña de azúcar hasta una mesa que nos habían preparado en medio de la plantación. Allí, prensamos la caña (de media caña de obtiene medio litro aproximadamente) y obtuvimos el guarapo con el que nos preparamos «in situ» unos cócteles.
De allí directos a ver la fermentación en marcha -fue como presenciar una conversación silenciosa entre levaduras y azúcares-. Luego, la destilación: calor, cobre, paciencia. Todo parecía decir lo mismo -no hay prisa cuando se persigue carácter-.
En la nave de barricas, (4.700, donde el ron envejece entre 7 y más de 30 años) el aire era distinto: más denso, especiado, con notas de madera y caramelo. Pasé la mano por el roble y pensé en el tiempo como ingrediente. Nadie lo fuerza; se le deja hacer su trabajo.
*Las barricas son de roble americano y no se reutilizan, se regalan a los hosteleros de la zona.

La cata que cambió mi forma de beber
Probé el ron despacio, casi con respeto. Primero solo: cálido, redondo, con recuerdos de fruta madura y un fondo tostado que abrazaba. Después, con un hielo grande, aparecieron matices nuevos, como si el frío afinara la melodía. Me hablaron de miel de palma y piel de naranja, y el vaso se convirtió en paisaje: dulzor elegante, cítrico sutil, final largo.
En ese momento entendí que el ron no empieza en la botella. Empieza en el surco, en el machete, en la humedad del aire. Empieza en la Zafra.
Coctelería con los diferentes tipos de ron Arehucas
Coctelería con @lafuentedeBlas (mejor Bartender del mundo del ron) y Aridane Rodrígez vivimos unas experiencias de gastronomía líquida inolvidables, unión de sabores equilibrados.
Aquí podeis ver 3 cócteles tendencia este verano 2026 con ron Arehucas.

Viajé buscando una historia y encontré un proceso. La zafra me enseñó que detrás de cada sorbo hay manos, clima, suelo volcánico y memoria y trabajo, mucho trabajo y tiempo.
Para conocer más visitar la Web de Destilerías Arehucas donde encontraréis toda la información que necesitéis.

Espero que os haya gustado mi artículo sobre la destilería de ron Arehucas y la Zafra y no olvidéis suscribiros a mi blog y seguirme en la RRSS para estar al día de lo que se prepara en mi cocina y todo lo último sobre gastronomía y viajes:
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Jose Mari
Publicado a las 19:03h, 05 abrilEstuvimos el año pasado ahí mismo! Que buen que hayas disfrutado Amanda
Amanda
Publicado a las 18:59h, 06 abrilUna experiencia muy enriquecedora
Elena
Publicado a las 15:42h, 06 abrilQue buena experiencia poder vivirlo
Amanda
Publicado a las 18:58h, 06 abrilAsí es, se aprende mucho sobre el trabajo en el campo y la destilería
Gastroactivity
Publicado a las 20:57h, 06 abrilMe encantó la experiencia. Yo estuve hace 2 años y aprendí un montón sobre el mundo del ron canario. La visita está súper bien montada y merece mucho la pena. La recomiendo a todo el mundo
Amanda
Publicado a las 09:10h, 20 abrilAsí es, merece la pena vivir la experiencia de la Zafra